Promesas en susurros,
risas que se escapan,
nervios que se convierten en alegría.
Mi forma de mirar busca lo esencial: la honestidad de un gesto,
el brillo en los ojos justo antes del abrazo.
Trabajo con luz natural, movimiento y cercanía;
camino a vuestro lado sin interrumpir,
para que todo fluya y el recuerdo sea real.
El mundo se hace pequeño, sólo existen dos personas y la certeza de estar en casa.
Eso es lo que quiero que sientas al mirar tus fotos años después.
Si esta manera de contar te habla, te invito a descubrir más historias y a escribirme la vuestra.